Opinión
Sobre los días blancos, que amanecen blancos y terminan blancos. Opinar para dar color a la vida y hacer de cada día un día especial.
Voy a comenzar con un Manual de Buenas Prácticas Ambientales que he preprado hace poco dentro de un trabajo de técnico ambiental en el proyecto Rural Aqua Hidroambiente21. Espero que los textos despierten alguna opinión.
Manual de Buenas Prácticas Ambientales en el medio fluvial
El Convenio para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, celebrado en París en 1972, declaró Patrimonio Natural “los monumentos naturales, constituidos por formaciones físicas, biológicas, geológicas y fisiográficas, así como las zonas que constituyen el hábitat de especies animales y vegetales amenazadas y los lugares o áreas naturales estrictamente delimitados, que tengan valor excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural”. Las cuencas hidrográficas, con sus correspondientes variaciones de altitud y diversidad de hábitats, parámetros topográficos, legado histórico y cultural y diferentes paisajes, constituyen el marco físico del medio fluvial, el patrimonio natural más importante del medio ambiente en nuestro planeta.
Las aguas vivas de los ríos, lagos, lagunas y manantiales proporcionan recursos básicos a las poblaciones y son el soporte fundamental del progreso, bienestar social y calidad de vida en el medio rural, participando en el equilibrio sostenible de la gran diversidad ambiental del territorio español. Las corrientes de agua modelan el paisaje, crean corredores forestales, definen ecosistemas y han sido los pilares esenciales en el desarrollo económico y cultural de todas las civilizaciones que han habitado en las grandes cuencas fluviales.
Los proyectos ambientales que se desarrollan actualmente en multitud de territorios
buscan la puesta en valor de los recursos hidráulicos, el patrimonio etnográfico vinculado al medio fluvial, los espacios naturales y los ecosistemas ligados a los cursos de agua, buscando un conocimiento y divulgación de todos estos valores para obtener una dinamización sostenible del medio fluvial como recurso turístico y ambiental de primer orden. La exposición temática del atractivo y variado patrimonio fluvial sigue unos marcos determinados por las singularidades y contrastes de los municipios integrados en cada comarca, aplicando acciones activas y emprendedoras que tienen la idea de fusionar las manifestaciones culturales, naturales, artísticas y turísticas del ámbito fluvial.
El presente Manual es un resumen del Manual de Buenas Prácticas Ambientales que he elaborado en el proyecto Rural Aqua Hidroambiente21, resultado del trabajo y apoyo conjunto de una Red de Cooperación Interterritorial para el Desarrollo y Transferencia de iniciativas de valorización y usos sostenibles en los Espacios Fluviales de los nueve territorios que componen el marco expositivo: ADEZOS, ADISMONTA, ADR GUADIX, ADRI JILOCA-GALLOCANTA, ADRI PALOMARES, AIDER GRAN CANARIA, ARACOVE, CALATAYUD ARANDA y POEDA. Un trabajo que busca la sensibilización de las poblaciones locales y los visitantes para alcanzar un grado óptimo de desarrollo sostenible, participando en la mejora de la calidad ambiental y los avances económicos de las sociedades rurales mediante las actividades turísticas. El legado etnográfico, las instalaciones hidráulicas, los relieves creados por las lluvias, los humedales y el resto de manifestaciones del entorno fluvial,
constituyen un extraordinario patrimonio abierto al turismo de naturaleza, un sector de gran importancia social y económico.
Puntos de interés asociados al agua
Los cauces fluviales, humildes y generosos, dibujan las formas del terreno y se adaptan a los caprichos geográficos mientras reparten vida, recursos y belleza ambiental. Los seres humanos han usado las cuencas hidrográficas para construir sus sociedades, cultivar los campos, alimentar a las poblaciones y desarrollar culturas. Por tanto, las fuentes y manantiales han sido la “primera piedra” de todos los pueblos y ciudades. Todas las poblaciones se han fundado junto a un regato de agua o una surgencia natural, después han crecido y han basado su expansión y progreso en la capacidad de llevar el agua a los núcleos habitados desde fuentes lejanas. Los ingenieros romanos fueron grandes maestros en el manejo y usos de este recurso mediante presas, canales y acueductos para usos urbanos e industriales, llegando a desmontar grandes cerros mineros usando exclusivamente la energía hidráulica. Los árabes mejoraron la cultura romana del agua y establecieron sistemas de regadío y distribución del agua en el medio rural que siguen vigentes en muchos lugares de las serranías, vegas y campiñas.
El patrimonio cultural y etnográfico asociado al agua es inmenso en todas las regiones españolas. En realidad, la mayor parte de los elementos naturales y patrimoniales de los paisajes ibéricos están relacionados con algún proceso fluvial en mayor o menor medida. La climatología, los relieves, el tipo de cultivos, los edificios populares, la distribución de recursos, incluso las tradiciones y el folclore, guardan una relación directa con los ciclos del agua. Molinos, puentes, acequias, acueductos y el resto de elementos vinculados a los recursos hídricos constituyen un pilar fundamental en el avance y crecimiento económico y social de las sociedades rurales. A principios del siglo pasado llegó un decisivo declive para la industria rural de la molienda y gran parte de los edificios molineros, azudes, balsas de abastecimiento, canales y otros elementos etnográficos fueron abandonados. La ruina se apoderó de las construcciones y gran parte del legado patrimonial está sumergido en el olvido y la espesura de los cauces de agua que durante siglos fueron esenciales en las sociedades rurales. Los nuevos tiempos marcan una tendencia hacia un turismo de naturaleza que combina la puesta en valor del patrimonio etnográfico tradicional y la oferta de actividades de ocio activo. La recuperación de los viejos edificios tradicionales, algunos convertidos en centros de visitantes, aulas de naturaleza o museos etnográficos, es un paso importante para acercar al visitante el legado histórico y cultural y marcar las pautas de un desarrollo sostenible de las poblaciones rurales.
El agua es el elemento más importante de la naturaleza. La buena salud ambiental y la calidad paisajista dependen del estado del agua. Las lagunas, humedales, las orillas de los ríos, las cascadas, pozas y el resto de ambientes fluviales tienen un atractivo especial. Los seductores “paisajes del agua” reúnen ecosistemas, diversidad y dan refugio y alimento a valiosas colonias de aves, mamíferos y el resto de fauna silvestre asociada al medio fluvial.
Impactos ambientales de las actividades recreativas en el medio fluvial
Las actividades recreativas en el medio ambiente y el turismo de naturaleza, incluido el turismo rural cuando el visitante busca un producto turístico activo complementario al alojamiento rural, pueden ocasionar diversos impactos ambientales en el medio fluvial, dependiendo de varios factores: el tipo de actividad, la disposición y actitud de las personas que lleven a cabo la actividad, la estacionalidad, el nivel de los cauces de agua, la gestión de las empresas de turismo activo involucradas en el sector, la preparación y capacidad técnica para desarrollar determinadas actividades deportivas, el tipo de terreno y otras circunstancias que condicionan el nivel de los impactos ambientales provocados por las actividades turísticas.
El creciente deterioro de los diversos ecosistemas naturales y paisajes rurales como consecuencia de las actividades recreativas y turísticas, en especial el patrimonio etnográfico y el entorno geológico y forestal del medio fluvial, denominado “paisajes del agua”, ha dado origen a nuevas posturas de conservación del medio ambiente. Las normativas específicas en los espacios naturales protegidos, recogidas en la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS), celebrada en 1992 en Río de Janeiro, pretenden minimizar los impactos ambientales que cualquier acción humana ejerce sobre los procesos naturales, apoyando la divulgación de un turismo sostenible.
En los paisajes españoles existen sectores que reúnen un valioso escaparate de entornos naturales y patrimonio etnográfico vinculados al agua y el medio fluvial, que no están amparados en los límites de alguna declaración de espacio protegido. Es fundamental por parte de los turistas, los aficionados a los deportes de naturaleza y aventura y la población local del medio rural un compromiso de comportamiento en el medio ambiente para que los daños ocasionados a la naturaleza no sean irreversibles ni persistentes. Un buen conocimiento del territorio, en todos los aspectos históricos, culturales, geográficos y ambientales, y una preparación física, técnica y mental adecuada a la actividad o deporte que se vaya a realizar, son importantes para mantener una aptitud idónea de respeto y equilibrio en la naturaleza. En el montañismo de altura o la práctica de descenso de barrancos, uno de los deportes de aventura con mayor número de incidentes, el salvamento de un accidentado en un lugar de acceso complicado de un barranco exige la movilización de un operativo que puede incluir varios vehículos de rescate, un helicóptero, unidades móviles y otros mecanismos especializados en entornos naturales muy frágiles, originando un impacto ambiental de primer orden y en algunas ocasiones irreversible, como la apertura de nuevos caminos y la tala o degradación de la cubierta forestal. No siempre ocurre de esta forma, ni todos los accidentes en los barrancos o el medio ambiente están relacionaos directamente con la inexperiencia, falta de preparación o un material inapropiado. Este ejemplo es una reflexión sobre las consecuencias negativas que sufren los ecosistemas naturales cuando no se toman las debidas precauciones o se afrontan retos por encima de la preparación física o los conocimientos técnicos. En otras actividades de deportes de aventura, como bicicleta de montaña, piragüismo o escalada, que igualmente requieren un proceso de aprendizaje y un equipo específico, la falta de sentido común o prudencia pueden ocasionar impactos ambientales de diferentes niveles de gravedad.
La conservación de la naturaleza no es un capricho de los organismos oficiales, las instituciones o los gestores ambientales. Tampoco es una moda ni es fruto de una estudiada campaña comercial. En la naturaleza están las fuentes de la vida y su conservación y estabilidad depende de todos los ciudadanos. Un conocimiento adecuado de los principales impactos ambientales ocasionados por los diferentes tipos de turistas y deportistas de naturaleza es un paso importante hacia la sostenibilidad del medio.
Impactos ambientales de las actividades terrestres
Modificación y destrucción del paisaje por una mala ubicación o problemas de
funcionamiento en las instalaciones asociadas a la práctica de deportes de naturaleza, zonas de acampada, circuitos de bicicleta de montaña en zonas sensibles a la erosión o senderos diseñados en ecosistemas frágiles.
Alteración de los hábitos y costumbres de la fauna, en especial en las temporadas de cría.
Daños en la cobertura vegetal del suelo por erosión directa, en mayor o menor medida según la actividad, el tipo de terreno y el número de usuarios.
Contaminación por vertido de residuos sólidos, con mayor incidencia en las zonas de acampada y las rutas frecuentadas por los grupos excursionistas.
Destrucción de materia orgánica.
Contaminación acústica, provocada principalmente por los motores de los vehículos en parajes sometidos a una excesiva concentración de practicantes en una zona determinada.
Contaminación estética o visual asociada a la masificación de practicantes.
Contaminación atmosférica derivada de los gases expulsados por los vehículos a motor y las instalaciones asociadas al turismo de naturaleza.
Destrucción o deterioro del patrimonio etnográfico, histórico y natural por vandalismo o desconocimiento de la legislación referente a espacios naturales protegidos, que tiene prohibido recoger plantas y rocas, incluidos fósiles, minerales y cualquier elemento que forme parte de la estructura geológica del terreno.
Alteración de la dinámica de los ecosistemas desde un punto de vista botánico, faunístico y geológico. Una excesiva compactación del suelo altera las propiedades de aireación, temperatura y nutrientes para soportar comunidades vegetales y mantener los relieves.
Disminución de diversidad y alteraciones biológicas en las especies oportunistas que acuden a las zonas de acampada, merenderos y sectores donde se acumulan basuras y desperdicios.
Incendios forestales provocados por descuidos o restos de vertidos.
Impactos ambientales de las actividades acuáticas
Disminución de la calidad del agua provocada por el enturbiamiento de las corrientes durante la práctica de actividades acuáticas.
Contaminación por vertidos de residuos orgánicos e inorgánicos.
Emisión de gases a la atmósfera en los estacionamientos y puntos de embarque.
Erosión y degradación de las riberas y daños en los sotos de vegetación palustre.
Alteración de los valores estéticos del medio fluvial y los diferentes hábitats y refugios de fauna.
Modificación de las costumbres y los ciclos biológicos de la fauna acuática, llegando a cambiar de hábitat y buscar lugares más tranquilos.
Disminución de diversidad y alteraciones biológicas en las especies oportunistas que acuden a los muelles de embarque y desembarque y los sectores donde se acumulan basuras y desperdicios.
Incendios forestales provocados por descuidos o restos de vertidos.
Buenas prácticas ambientales por actividades
El principal objetivo del presente Manual es orientar al usuario en unas prácticas correctas y saludables para el medio fluvial y los entornos naturales sometidos a la presión de las actividades turísticas y recreativas, destacando, en primer lugar, una serie de principios básicos de comportamiento, seguido del listado de “buenas prácticas ambientales” distribuidas por actividades.
Principios básicos de comportamiento en el medio ambiente
Utilizar los vehículos exclusivamente para acceder al inicio de los itinerarios, los centros de visitantes y los puntos de reunión de los grupos cuando se contrata los servicios de una empresa de turismo activo.
Respetar los límites de velocidad y no circular por caminos rurales particulares ni zonas restringidas.
En los trayectos que discurren por caminos rurales y pistas forestales de tierra hay que circular despacio y procurar no levantar polvo. Las partículas de tierra alteran el valor estético del paisaje y perjudican a las plantas y arbustos que pueblan las cunetas de los caminos.
Evitar los alborotos y los sonidos fuertes innecesarios.
Embarcar y desembarcar en los lugares acondicionados.
No dejar ningún tipo de residuo.
No introducir especies de fauna doméstica en la naturaleza.
Respetar los senderos.
No recolectar flora o rocas.
No hacer fuego.
No molestar a la fauna.
Mantener una postura de respeto y admiración hacia el medio ambiente.
Listado de buenas prácticas ambientales por actividades
Senderismo
Infórmese mediante páginas web promocionales, guías de viaje o publicaciones turísticas de los valores históricos, patrimoniales y ambientales del territorio que vaya a visitar para averiguar que cumple las expectativas previstas y dispone de una red de senderos adecuada.
Antes de visitar un espacio protegido infórmese de las normas de uso, las áreas restringidas, los senderos señalizados y la posibilidad de realizar las excursiones con un guía cualificado. Los residentes conocen bien sus territorios y al contratar los servicios guiados de una empresa de turismo activo de la zona contribuye a mejorar la economía local.
Consulte los centros de recepción de visitantes y las oficinas de turismo para planificar su estancia y seleccionar los itinerarios. La información previa le descubrirá aspectos inéditos para usted, evita desplazamientos innecesarios en los lugares de destino y facilita el aprovechamiento del tiempo.
Use los itinerarios señalizados. Los promotores turísticos y los técnicos ambientales de cada territorio han seleccionado los mejores caminos, las vistas panorámicas más interesantes y los ecosistemas naturales más valiosos para dirigir cada uno de los recorridos.
Cuando realice rutas de senderismo por itinerarios sin señalizar, siguiendo senderos de montaña, veredas tradicionales, caminos rurales, vías pecuarias o pistas forestales, lleve un mapa de la zona y no abandone los caminos, es una norma de seguridad y respeto hacia los espacios naturales.
En el caso de transitar campo a través procure caminar en fila y pisotear lo menos posible la cubierta vegetal. Las riberas de los ríos, lagunas y humedales configuran un tipo de ecosistema muy frágil y expuesto a los impactos ambientales ocasionados por el senderismo descontrolado. Respete los senderos ribereños, los puntos de observación de fauna y los límites de las zonas de uso restringido en los espacios protegidos.
En zonas sensibles de nidificación de aves tome una conducta respetuosa para provocar el mínimo impacto en las colonias, evitando principalmente los ruidos excesivos y el acercamiento a los nidos y los espacios que usan las aves para buscar alimento. Los prismáticos y los objetivos fotográficos de largo alcance son el único modo de acercarse a las aves sin alterar su rutina natural.
No deje ningún residuo en el medio ambiente, ni tan siquiera orgánico.
Respete las especies animales, vegetales y minerales, especialmente en las riberas de los cauces de agua y las orillas de las lagunas, humedales y embalses.
En verano, cuando se bañe en las piscinas naturales acondicionadas en los ríos de montaña o cualquier corriente de agua, no use jabones ni otro producto de higiene. Tampoco es recomendable el baño después de ponerse cremas de protección solar. Es responsabilidad de todos mantener en buen estado la calidad y pureza de las aguas vivas, evitando cualquier tipo de contaminación y alteración biológica del agua.
En las excursiones en familia no tenga prisa, lleve el ritmo de los más pequeños, intente disfrutar y transmitir a los niños los valores culturales y ambientales del entorno.
No corte madera ni arranque plantas. Para los juegos infantiles, como construir pequeñas cabañas o presitas en los cauces de agua, use troncos viejos, palos secos y hojarasca, mientras esta no forme parte de la materia orgánica de algún ecosistema natural. Nunca altere el medio ambiente por diversión personal.
No haga fuego. Los incendios forestales son el principal impacto ambiental directo sobre la flora y fauna.
En las excursiones lleve teléfono móvil. En las zonas con cobertura es un buen utensilio de seguridad.
Los navegadores por satélite (GPS) forman parte de la cultura actual del senderista. En muchos casos sirven para llevar el track (recorrido) grabado en la memoria interna, son una herramienta de orientación, proporcionan entretenimiento durante la ruta, aportan multitud de datos sobre la excursión (dependiendo de las prestaciones de cada aparato) y marcan las coordenadas de situación en el caso de necesitar ayuda. Pero tienen dos “pegas” que se deben tener en cuenta. Por un lado funcionan con pilas o baterías recargables que se pueden agotar durante la ruta. Y por otro depende de la calidad de la cobertura para recibir la señal correcta de los satélites. No base el éxito de su excursión exclusivamente en el aparato GPS.
Bicicleta de montaña y cicloturismo
Infórmese mediante páginas web locales, guías especializadas o publicaciones turísticas de los valores históricos, patrimoniales y ambientales del territorio que vaya a visitar para averiguar que cumple las expectativas previstas y dispone de una red de itinerarios adecuada para su nivel y estilo de cicloturismo.
Estacione el vehículo en las zonas acondicionadas. Respete los caminos rurales de uso agrícola restringido y no circule campo a través, ni entre en dehesas o fincas privadas aunque no exista una barrera que impida el paso.
El mayor daño directo del ciclismo de montaña es la erosión del suelo, cuyo impacto incide en el terreno dependiendo del tipo y estilo de pilotaje, las características de la corteza terrestre, la afluencia de usuarios en un determinado sendero y la inclinación de la pendiente, que está relacionada con el diseño de la ruta. Los derrapajes innecesarios y el pilotaje “competitivo” desmoronan la capa superficial del suelo, causando daños irreversibles.
En ningún caso hay que salir de los senderos, veredas, cañadas, caminos rurales y pistas forestales. Las ruedas de la bicicleta de montaña compactan el suelo y destruyen materia orgánica, reduciendo la capacidad del terreno para filtrar el agua de la lluvia y mantener sus ciclos naturales. En laderas con cierta pendiente, que son las zonas más “atractivas” para los bikers irresponsables, las roderas abiertas campo a través eliminan cubierta vegetal y crean pequeñas regueras que aprovecha después la escorrentía para organizar una nueva red de drenaje que altera los procesos naturales y desestabiliza la falda del monte.
Por otro lado, el ciclismo de montaña facilita la posibilidad de recuperar antiguos senderos de montaña, veredas tradicionales y cañadas pastoriles abandonadas para usos de turismo activo, acercando al aficionado a la bicicleta de montaña y el cicloturismo a parajes magníficos, en muchos casos de alto valor ambiental y paisajístico, que estarían condenados a caer en el olvido por la complicación para acceder cuando los viejos caminos son devorados por la ruina y la vegetación.
Evite las reparaciones o puesta a punto de la bicicleta en el medio ambiente. No use desengrasantes o disolventes para limpiar la bicicleta después de las rutas. Realice la limpieza de la bicicleta en casa o en un lugar acondicionado para ello.
No haga fuego. Los incendios forestales son el principal impacto ambiental directo sobre la flora y fauna.
Los navegadores por satélite (GPS) forman parte de la cultura actual del ciclomontañero. En muchos casos sirven para llevar el track (recorrido) grabado en la memoria interna, son una herramienta de orientación, proporcionan entretenimiento durante la ruta, aportan multitud de datos sobre la excursión (dependiendo de las prestaciones de cada aparato) y marcan la ubicación en el caso de necesitar pedir ayuda. Pero tienen dos pegas que se deben tener en cuenta. Por un lado funcionan con pilas o baterías recargables que se pueden agotar durante la ruta. Y por otro depende de la cobertura para recibir la señal de los satélites. No base el éxito de su excursión exclusivamente en el aparto GPS.
Piragüismo
Infórmese de las normas de navegación y los tramos abiertos de río en cada cuenca hidrográfica.
Si es piragüista aficionado y no tiene experiencia debería contratar los servicios de una empresa especializada y seguir las indicaciones de un monitor cualificado.
Respete las rampas en las zonas de embarque y desembarque. No entre o salga del agua por lugares que no estén acondicionados. El mayor impacto ambiental del piragüismo es la erosión de las riberas y los daños en los sotos fluviales causados por deportistas que salen y entran del agua por cualquier sitio, sin tener en cuenta la rotura, en muchos casos irreparable, en la franja de vegetación palustre.
Donde no existan rampas de desembarque o muelles específicos busque pequeñas playas de arena o huecos naturales entre la arboleda ribereña. En las travesías fluviales es habitual que pasen varios kilómetros de riberas frondosas sin que aparezca un lugar idóneo para desembarcar.
No moleste a las aves acuáticas. En temporadas de cría evita remar en zonas de nidificación.
El alboroto y los juegos fluviales descontrolados molestan a las aves acuáticas que frecuentan los humedales y las especies rupícolas que anidan en las paredes de los acantilados fluviales. El piragüismo en grupo no es una actividad recreativa que tiene como finalidad las rociadas de agua con los remos, los choques con las embarcaciones y los baños en las playas fluviales. El deporte del remo consiste principalmente en desarrollar el tren superior del cuerpo mientras se navega apaciblemente por las aguas bravas o tranquilas de los ríos y embalses. Al mismo tiempo, el piragüismo facilita la posibilidad de conocer paisajes del medio fluvial de gran valor natural y calidad ambiental.
En las riberas de ríos y embalses frecuentadas por pescadores respete el espacio que usan para lanzar el anzuelo. No existe una norma establecida de la distancia fija que tienen unos y otros para practicar su actividad. Es cuestión de amabilidad y sentido común crear un ambiente de armonía y convivencia entre ambos colectivos.
No navegue en corrientes de aguas bravas si tiene poca experiencia o no conoce el río.
En los pasos de azudes, presas y otras construcciones levantadas en las corrientes de los ríos intente no arrastrar la embarcación sobre la vegetación. Busque zonas de roca o rodee los saltos cuando la orilla esté limpia de matorrales.
No haga fuego. Los sotos ribereños son corredores forestales que propagan el fuego muy fácilmente.
No arroje al agua basura ni desperdicios, ni siquiera orgánicos.
Los navegadores GPS por vía satélite facilitan la ubicación en todo momento, ayudan a desplazarse por los cauces y sirven para localizar exactamente los muelles de embarque y desembarque.
Descenso deportivo de barrancos
El barranquismo o descenso deportivo de barrancos es uno de los deportes de aventura, denominados también deportes de naturaleza, que más accidentes provoca. La belleza de los lugares donde se practica, el ambiente salvaje, la diversión de una actividad deportiva muy dinámica y fluvial y la sensación de aventura que adquiere el barranquista durante el descenso, practicando en muchos casos técnicas de cuerdas como rápeles y tirolinas, ha convertido este deporte en una de las actividades de turismo activo más populares.
La mayor parte de los accidentes o situaciones de peligro se producen en grupos de barranquistas inexpertos que afrontan los descensos sin conocer las técnicas adecuadas. Además de poner en peligro sus vidas, suelen abrir trazas nuevas en los márgenes de las corrientes buscando una salida de emergencia del cañón, causando daños en la vegetación palustre y el bosque ribereño.
Camine por las trazas abiertas en los márgenes de la corriente y use las instalaciones existentes, incluidos los toboganes. No abra nuevas trochas para evitar rodeos o improvisar atajos, ni monte rápeles en matorrales o troncos de árboles para aumentar la longitud del rápel o mejorar una fotografía.
En los barrancos de naturaleza calcárea suelen aparecen brotes de toba y otras rocas sensibles a la erosión de gran valor geológico y ambiental. Disfrute de estas maravillas de la naturaleza con cuidado y extreme las precauciones cuando descienda por una cascada de toba que ha tardado miles de años en formarse mediante una compleja y curiosa precipitación química.
Asegúrese de tener el nivel técnico y físico adecuado para el barranco elegido. En el caso de no estar seguro de dominar el nivel exigido o el material necesario, contrate los servicios de un monitor especializado. Nunca entre en un barranco “a la aventura” sin conocer las dificultades y las características técnicas, como la longitud y el número de rápeles, la existencia de pozas o sifones, los escapes y el tiempo de aproximación.
El impacto ambiental del barranquismo está relacionado directamente con la masificación del entorno. Procure que los grupos no sean numerosos y evite el amontonamiento de personas en los rápeles y las pozas de saltos o toboganes. De esta manera reducirá el riesgo de accidentes y causará menos impacto ambiental al medio acuático, forestal y geológico de los barrancos.
Procure no arrastrarse por las rocas. Láncese por los toboganes únicamente cuando sea imprescindible, sin frenar con la goma de las botas.
Cuando camine por el agua hágalo despacio, intentando no enturbiar el agua. Y siempre que sea posible pisando en roca. Las aguas turbias disminuyen la concentración de oxígeno, la vegetación lacustre muere y la fauna escapa del agua.
No lave el equipo, especialmente el neopreno, en el agua de los barrancos. Ni use plantas, musgo o cualquier elemento del medio ambiente para limpiar el material. Las empresas de turismo activo tienen lugares acondicionados para ello. Y si es un deportista independiente limpie el equipo en casa.
No deje basuras ni residuos de ningún tipo, ni siquiera orgánicos
No encienda fuego, salvo por una urgencia, como hipotermia o accidente. La humedad de los barrancos otorga “cierta” seguridad y es difícil provocar un incendio involuntario. Pero la leña que se quema en una hoguera es materia orgánica que sirve de refugio a pequeños animales y forma parte de los procesos naturales del ecosistema al que pertenece.
No proporcione alimento a los peces ni a la fauna de la zona. La presencia de seres humanos en cualquier ecosistema natural supone, en mayor o menor medida, una contaminación o modificación del medio natural. La biodiversidad en los barrancos es muy frágil y debe evitar cualquier tipo de alteración ambiental.
Practique barranquismo en la época adecuada de caudal, para que sea la propia corriente del río quien le lleve usando la dinámica natural del medio fluvial.
En barrancos secos camine siempre por el lecho del cauce, aunque en ocasiones sea incómodo y molesto. Respete la vegetación ribereña y no abra nuevos senderos en los matorrales de la orilla.
El medio ambiente en el interior de los barrancos, cañones y desfiladeros donde se practica el barranquismo deportivo es uno de los entornos naturales con mayor diversidad y calidad ambiental. El aislamiento natural hasta la aparición del barranquismo ha favorecido el desarrollo de un extraordinario universo de ecosistemas y hábitats. Los barrancos constituyen una configuración geológica especial que no responde a la distribución general de la vegetación en la montaña. El barranquista tiene la obligación de participar en la conservación de este fantástico mundo natural.
Escalada deportiva
La escalada es un deporte de aventura y su practica no está exenta de riesgos derivados del uso adecuado del material, la técnica, la elección de la ruta o vía de escalada adecuada, la preparación física y mental y las condiciones climatológicas del entorno natural.
Use siempre los senderos y caminos habituales de aproximación a los sectores de escalada. Y por supuesto, no atraviese las fincas privadas para evitar rodeos. Nunca abra nuevos caminos que le obliguen a cortar, pisar o romper vegetación.
Consulte las previsiones meteorológicas, en especial en las zonas de montaña.
Respete las temporadas de cría de las especies rupícolas. Las vías de escalada no se van a mover de las montañas y puede esperar unos meses para volver a escalar en su sector favorito.
Revise bien el material antes de la ascensión y tenga las partes básicas del equipo en buen estado, especialmente la cuerda y el arnés.
Busque un compañero o compañeros de escalada con las mismas ideas y compromisos de respeto y protección del medio ambiente para evitar enfrentamientos motivados por diferentes conductas.
Un impacto importante de los practicantes de la escalada deportiva es la erosión a pie de vía, especialmente en sectores muy masificados, cerca de los aparcamientos y parajes que tienen un atractivo especial o una calidad de la roca excepcional. El suelo pierde materia orgánica y se reduce la capacidad del terreno para mantener vegetación. Una buena práctica ambiental sería dejar al terreno una temporada para reponerse del daño. Mientras el suelo recobra la cubierta vegetal y el atractivo paisajístico, las vías de escalada se limpian de magnesio y de las manchas de goma de los pies de gato, recuperando las paredes su aspecto natural.
Mantenga una postura respetuosa hacia el resto de escaladores. No grite ni actúe desconsideradamente. El alboroto escandaloso choca con el ambiente de calma natural que tiene el medio ambiente y puede alterar la concentración de una cordada que necesite tranquilidad para resolver la vía.
Para avanzar en el grado o nivel de dificultad en la escalada deportiva, denominada también escalada protegida, algunos escaladores repiten innumerables veces un paso o una sucesión de pasos de una vía, realizando innumerables caídas sobre los seguros fijos, un impacto ambiental grave que castiga la superficie de la roca con el roce de los mosquetones y crea surcos artificiales por el paso de la cuerda en los descuelgues. Un escalador ético y respetuoso con la naturaleza debería minimizar el número de caídas y rapelar desde las reuniones para evitar el roce de las cuerdas en la pared. Una regla básica de comportamiento ético sería estar a la altura o muy cerca del nivel de dificultad de la vía que se intenta escalar.
Procure no abusar del magnesio, es muy agresivo con la roca. En algunas zonas de escalada está prohibido. Durante el descuelgue puede aprovechar para limpiar el polvo de magnesio de las presas o agarres.
Los aficionados al bulder deben procurar elegir con cuidado la ubicación del crash pad para evitar destruir la cubierta vegetal y minimizar la erosión del suelo debajo de la pequeña colchoneta.
No arroje basuras ni deje desperdicios en los sectores de escalada.
Los escaladores que tienen perro deben mantener a sus mascotas atadas e impedir que los animales molesten a la fauna local, ladren a los escaladores cercanos y revuelvan la cubierta forestal mientras juegan entre ellos.
Durante la escalada se deben respetar las plantas y arbustos que van creciendo en las paredes donde están abiertas las vías. En sectores muy concurridos la práctica continuada de la escalada mantiene limpias las vías y no hay tiempo para que las plantas germinen. El problema surge en sectores menos visitados o zonas de escalada clásica, donde las rutas tienen varios largos o tiradas de cuerda y son visitadas por pocas cordadas. En ningún caso se deben cortar las hierbas o matorrales para facilitar la progresión. El escalador es un invitado en el medio ambiente y debe adaptarse sin condiciones al estado de las paredes donde están equipadas las vías o buscar otro lugar apropiado a su gusto y estilo de ascensión.
Ornitología
El turismo ornitológico es una actividad recreativa en auge que está apoyada por el aumento de infraestructuras adecuadas y observatorios de aves silvestres en lagunas, humedales y estepas cerealistas.
La mayor satisfacción del ornitólogo es reconocer las especies observadas e interpretar sus pautas de conducta. Consulte una guía especializada para aprender a reconocer las aves y sus costumbres.
En espacios naturales protegidos es importante informarse de la normativa de uso, las limitaciones de los visitantes, los accesos, las rutas ecológicas y los lugares donde están ubicados los observatorios.
Respete las áreas de nidificación y reproducción. No moleste a las aves en sus nidos ni en el entorno de su hábitat.
No use reclamos ni ningún tipo de atracción artificial.
Las aves son muy sensibles durante la época reproductora. No se acerque a los nidos ni manipule los huevos porque puede provocar el abandono del nido o los pollos.
Haga un uso correcto de las instalaciones ornitológicas y los observatorios. Un truco para “engañar” a las aves es entrar en pareja en el observatorio o al escondite especial, denominado por los naturales con el término inglés “hide”, esperar unos minutos y salir una de las dos personas. Las aves no suelen fijarse en el número y piensan que ya no hay nadie observando, volviendo a sus costumbres habituales.
Respete y mantenga abiertos los rastros, caminos y senderos existentes.
Siempre que sea posible participe en programas de conservación, anillamiento y otras actividades que se desarrollan en Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) donde se concentran grandes colonias de aves. Es un buen modo de involucrarse en la conservación de la vida salvaje de los paisajes españoles.
Use el equipo adecuado. La vestimenta debe ser discreta y los tonos de la ropa similares a los colores naturales del entorno donde esté situado el observatorio. Las aves tienen muy buena vista y oído pero mal olfato, lo que facilita la ubicación de los escondites sin tener en cuenta la dirección del viento.
No altere la tranquilidad del entorno. Evite los ruidos y hable en voz baja.
Los prismáticos y el cuaderno de campo son imprescindibles para captar los movimientos de las aves y anotar las primeras impresiones sobre la marcha. El libro de notas también sirve de entretenimiento durante el tiempo de espera, en ocasiones varias horas, para dibujar en detalle algunas especies o elementos del entorno. El dibujo a mano, como la fotografía, es un importante ejercicio de observación para cualquier naturalista porque facilita la interpretación del paisaje y ayuda a descubrir pequeños detalles del bosque, el humedal, la estepa, la pradera o el paisaje que se esté contemplando.
En el entorno de las lagunas y humedales camine despacio, cerca de las franjas de vegetación, para mezclar su figura con la maleza y no alertar a las aves.
Las llanuras esteparias no gozan del aprecio popular y los atractivos que tienen los bosques de ribera, las dehesas de encinas y alcornoques, los robledales, los pinares de montaña o los sugerentes entornos lacustres. Los cultivos de cereal, junto al olivar, los viñedos y las plantaciones de almendros, constituyen el hábitat de importantes colonias de aves esteparias y son esenciales en la interpretación de los paisajes ibéricos. La influencia humana actúa decisivamente sobre el paisaje natural de la estepa y son los espacios ambientales más difíciles de proteger. La conservación de la flora y fauna asociadas a las llanuras esteparias depende de un cuidado desarrollo sostenible entre las actividades tradicionales agrarias y los nuevos usos turísticos.
En las estepas cerealistas evite transitar por los cultivos y las fincas privadas.
En ocasiones, para observar aves esteparias es necesario recorrer grandes distancias por caminos rurales de escaso desnivel y es recomendable usar la bicicleta de montaña, una manera de hacer ejercicio, librar de contaminación el medio ambiente, reducir la erosión que producen los vehículos a motor y acercarse con mayor facilidad a las colonias de aves que usan de hábitat las extensas campiñas cerealistas.
Actividades cinegéticas
Mientras practique el deporte de la caza adquiera un compromiso de respeto con el medio ambiente y las especies protegidas.
Recoja los cartuchos de munición disparados. Nunca deje las vainas gastadas y las cajas de munición tiradas en el terreno porque tardan varias décadas en degradarse y mientras tanto están causando un grave impacto ambiental a los ecosistemas naturales.
No deje ningún tipo de residuo, como latas, colillas de cigarros, botellas vacías o restos de comida. Esta buena práctica ambiental alcanza también a ojeadores, batidores y perreros.
Use siempre los mismos lugares de aparcamiento para iniciar las batidas de caza. No habrá nuevos carriles ni atraviese con el vehículo los cauces fluviales fuera de los vados establecidos.
Respete las construcciones tradicionales, como molinos, acequias, puentes, pasaderas o pasileras, fuentes y otros elementos etnográficos, incluso en ruinas son un valioso legado histórico y cultural.
Recuerde siempre que va armado. Mantenga la ética de la caza y no convierta las actividades cinegéticas en un medio de expresión de fuerza o poder sobre otros colectivos o personas que realizan actividades en el medio ambiente.
No lave el vehículo ni el equipo en las fuentes, balsas, arroyos, embalses ni ninguna corriente de agua en el medio ambiente.
No use prácticas o procedimientos de caza prohibidos.
Respete las temporadas de nidificación, reproducción y cría de las aves.
Participe activamente en la creación y mantenimiento de setos fluviales, repoblando con especies adecuadas las zonas desmanteladas por la agricultura extensiva en las orillas de los ríos, arroyos y embalses, cuidando el crecimiento de los arbustos y los árboles maduros para crear setos frondosos y naturalizados. Los matorrales ribereños y los bosques de galería ofrecen un refugio excepcional a multitud de animales, frenan la erosión, actúan de cortavientos y por tanto favorecen el crecimiento de los cultivos, ampliando las posibilidades de mantener una buena población de especies cinegéticas.
Las mejores especies arbóreas para repoblar riberas fluviales son chopo, fresno, sauce, álamo, olmo y aliso; y majuelos, zarzas, sargas, tarajes, cornejos y carrizos entre los arbustos y matorrales.
No use plaguicidas ni queme pastos o barbechos cerca de fuentes, ríos o arroyos porque se contamina el agua y es fundamental para la cría de especies cinegéticas de caza menor.
Pesca en aguas continentales
Estudie bien a los peces mediante guías con ilustraciones y fotografías, llegando a conocer a fondo la descripción, el hábitat, los periodos de reproducción, las costumbres de alimentación, las claves de identificación y las normas de protección de cada especie.
Haga una buena previsión del día de pesca, de acuerdo a las condiciones meteorológicas, la fecha, el lugar elegido e incluso la compañía. La pesca deportiva tiene un destacado componente emocional por diversos motivos y los pequeños detalles son importantes para pasar un buen día de caña.
No use productos químicos, sustancias biológicas o vertidos de residuos que alteren la habitabilidad del medio fluvial.
Procure aparcar el vehículo lejos de la orilla del agua. Un paseo de unos minutos es saludable, reduce el impacto ambiental sobre los frágiles sotos ribereños y mejora la calidad visual del paisaje fluvial.
Respete las plantas y matorrales de las orillas de los ríos y arroyos. Use los senderos de los pescadores y no destruya la vegetación para desplazarse con mayor facilidad por los márgenes de las corrientes de agua.
No moleste ni altere la vida salvaje de la fauna que habita en los sotos fluviales.
Mientras practique el deporte de la pesca adquiera un compromiso con el medio ambiente. El respeto a la naturaleza debe estar por encima de la competencia entre los pescadores por conseguir un número mayor de capturas.
Evite hacer fuego en las riberas de los ríos y embalses. Los incendios forestales son uno de los principales enemigos de la pesca y los pescadores por las elevadas cantidades de limos contaminantes que se depositan en el agua.
No deje residuos de ningún tipo, como colillas de cigarros, desperdicios orgánicos o envases.
El principal motivo del declive de las especies piscícolas es la contaminación y la destrucción de sus hábitats. El pescador es el mayor interesado en mantener las cuencas fluviales y los ambiente forestales ribereños en un óptimo estado de salud ambiental.


























