Senda Pirenaica, los Pirineos de mar a mar por el GR-11

Publicado: 12/12/2011 en Rutas

Los territorios montañosos son los últimos paraísos vírgenes de la naturaleza. Las últimas reservas de vida salvaje, bosques autóctonos, geologías intactas y diversidad. A pie o en bicicleta de montaña, a paso humilde y sereno o batiendo marcas deportivas, las geografías de la cordillera pirenaica son escenarios frágiles y deben ser tratadas con respeto y cariño. Pirineos es un territorio para caminar, paso a paso, descubriendo sin prisas paisajes minerales atormentados por el hielo, el viento y la lluvia.

Las grandes construcciones de roca y hielo son la entrada a mundos intactos que pertenecen a un reino de naturalezas privadas creadas por el bosque, la gota de agua y el glaciar primitivo. Conocer y sentir es sencillo en las locas geografías alpinas de estas montañas interminables, plagadas de lagos, cimas, barrancos, agujas, canales, hoces y torres de piedra. Caminar y disfrutar es fácil en este mundo diseñado por la presencia del pastor de montaña a lo largo de siglos de cultura rural. Y también por científicos románticos, escaladores irreparables y artistas soñadores. Gentes duras e indomables que han forjado su existencia cuajando historias y leyendas en el calor de las bordas y los caseríos, deambulando por los pastizales de los altos collados, las antiguas veredas ganaderas y los caminos tradicionales, algunos heredados de las viejas rutas de contrabando.

El GR-11 es un atrevido paseo montañero por las arquitecturas geológicas más hermosas de las cordilleras pirenaicas. Bosques, cimas, valles y collados inalcanzables donde poner a prueba el estado de ánimo y la preparación física para alcanzar uno de los mayores retos de los deportes de montaña.

A principios del siglo XIX nació en las sociedades alpinas europeas un sentimiento de asombro y admiración por los espectáculos que proporcionan los espacios naturales. Pintores, poetas, filósofos y humanistas descubrían nuevos conceptos del mundo y de la manera de relacionarnos con él contemplando la fuerza y el poder de la naturaleza. Los paisajes naturales, como imagen y símbolo de lo sublime, despertaron una tradición romántica que desencadenó una irresistible atracción por las montañas salvajes y un deseo de conquistar sus cimas. A finales del mismo siglo se fundaron las primeras asociaciones y clubes de montaña “para el desarrollo del montañismo y de la exploración de la montaña en todo el mundo, así como para un conocimiento profundo de ésta por medio de la literatura, las ciencias y las artes”.

En un siglo de “pirineismo” deportivo incondicional se han escalado todas las cumbres del Pirineo, recorrido todos los caminos y abierto todos los collados, en la mayoría de los casos con la excusa de estudiar los relieves, catalogar la flora, observar el retroceso de los glaciares o plasmar en un lienzo la luz efímera de un lago helado. En la actualidad existen tres grandes rutas senderistas que recorren los Pirineos de mar a mar. Tres trekkings que plantean tres desafíos distintos, dirigidos a los montañeros enamorados de los espacios libres y auténticos.

En la vertiente francesa discurre el GR-10. Un itinerario que transita principalmente por zonas boscosas de la vertiente norte de la cordillera, fría y sombreada, con abundantes neveros y zonas de hielo hasta finales de primavera. Otra posibilidad para recorrer los Pirineos de mar a mar es la Alta Ruta Pirenaica o HRP (Haute Randonnée Pyrenée), una dura travesía diseñada por el trazado más elevado posible, cerca de las cumbres. Es la ruta más salvaje y comprometida, reservada a montañeros con alta experiencia y muy buena preparación física y mental.

La tercera opción es el GR-11 o Senda Pirenaica, en la vertiente española, nuestra aventura mochilera por las geografías más íntimas y cautivadoras de los legendarios Pirineos, temidos, admirados y amados por los pueblos y culturas que se han establecido en sus valles desde tiempos remotos. Leyendas de amor, miedo, brujería, fe y hasta de terror han dejado evocaciones en cada rincón del Pirineo, en la toponimia de las cumbres, en las tradiciones, el folclore y la lengua.

La elección del sentido oeste-este de la ruta se debe a la situación de Irún en el mapa de España, con mejores accesos en transporte público para iniciar la travesía en el cabo de Higuer que en el cabo de Creus, en la orilla mediterránea. Durante un mes y medio a pie por el GR-11 el reto deportivo se convierte en una experiencia para los sentidos, un viaje de emociones personales descubriendo día a día cimas inalcanzables, surcando circos glaciares, desolados collados o acampando en prados familiares del medio rural, junto a cabañas de paisanos acostumbrados a la vida libre de la montaña en compañía de la luna, el viento y el ulular de las aves nocturnas.

A los pocos días de comenzar el trekking, cuando el ritmo es pausado y sereno, a la velocidad sencilla y vital de nuestras propias fuerzas, se tiene la convicción de que la finalidad no es llegar al otro mar. El auténtico valor del viaje es la acumulación de vivencias personales experimentadas en la propia montaña, lejos de la vida urbana y las facilidades de una rutina cómoda y asegurada. Durante la pateada pirineista hay que preocuparse por alimentase bien, descansar adecuadamente y recuperarse de la fatiga, evitar lesiones, protegerse de las ventiscas y los acontecimientos meteorológicos, buscar buenos refugios, interpretar el medio ambiente y mantener la motivación. La vida diaria en la Senda Pirenaica es contemplar, sentir y disfrutar.

Las grandes cordilleras están protegidas por tres fuerzas extrañas y misteriosas, tres grandes poderes otorgados por los dioses de la naturaleza a sus devotos seres de piedra para que se conserven libres e intactos. En primer lugar la altitud, una peculiaridad que mantiene a las cimas salvajes y lejanas. El clima también participa en la danza maldita que asusta e inquieta a los montañeros indecisos cuando se muestra inhóspito e imprevisible. Y en tercer lugar un estado geográfico fuerte y enérgico, esculpido por los grandes acontecimientos del medio ambiente que modelan lentamente los paisajes del planeta, una fuerza orgánica de materia viva encargada de forjar cumbres y serranías de carácter bravo e inexorable que trasmiten temor a quienes se atreven a desafiar su territorio.

El irresistible e inminente encuentro con estas tres poderosas fuerzas de la naturaleza y el control de las situaciones que tienen lugar en los paisajes montañosos, es el principal atractivo de las actividades en el reino de la montaña. Pero también nos obliga a ser humildes y prudentes, especialmente en las zonas solitarias de alta montaña y los valles nevados, en las crestas afiladas por el hielo y las ventiscas, en los torrentes descontrolados y las frágiles pedreras torturadas por el frío y la desolación.

El inicio del GR-11 o Senda Pirenaica es el cabo Higuer, una fina cresta de tierra sobre la bahía de Txingudi, importante reserva de aves construida por las mareas del Cantábrico en el estuario del río Bidasoa. En la playa de Hendaia, en el lado francés, comienza su andadura senderista el GR-10. El acceso al punto de partida desde Irún, para quienes lleguen en tren o autocar, es ingrato porque requiere atravesar el extenso conjunto urbano de Hondarribia, tradicional villa pesquera con un bonito casco viejo, y volver después por el mismo camino hasta el centro de Irún, pasar por el puente de Santiago, nacimiento del Camino de Santiago por la costa o Camino del Norte, y seguir a la barriada de Arbes, donde las marcas rojas y blancas salen al fin a la campiña guipuzcoana para comenzar la ascensión al Parque Natural de Aiako Harria (Peñas de Aia), un enérgico cordón geográfico y forestal en el macizo montañoso de las Cinco Villas-Bortziri, el nacimiento occidental de la cordillera de los Pirineos, entre las provincias de Guipúzcoa y Navarra, donde el valle del río Bidasoa ha sido frontera histórica y tradicional de imperios, culturas y paisajes.

La primera etapa termina en Bera de Bidasoa, la población más baja de Navarra a 50 metros de altitud sobre el nivel del mar. En este territorio de la Nafarroa oceánica o cantábrica abundan los prados ganaderos, bordas y caseríos. En las aldeas rurales mantienen la costumbre de clavar una flor de cardo o eguzki-lora en las puertas o las vigas de las viviendas para ahuyentar al rayo y proteger el caserío o baserri de enfermedades y calamidades.

El sendero asciende por una sucesión de montes verdes, lomas suaves y rústicos caseríos hasta la falda del pico Larhum y el popular collado de Usategi, llamado también Palomeras por los abundantes puestos de caza hincados en el célebre paso de las aves migratorias. La humedad de las precipitaciones oceánicas mantiene muy verde y vital el medio ambiente. Los pasos de montaña están despejados de arbolado, mostrando una dedicación secular a la ganadería tradicional. El camino es cómodo y apacible, a pesar de los 30 km que separan Bera de Bidasoa de Elizondo, capital del valle de Baztan, un territorio navarro con una fuerte personalidad. El valle está encerrado entre las montañas de Belate y Otsondo, de historia densa y remota, rico en arquitectura popular, monumentos megalíticos y tradiciones. Los habitantes de Baztan están acostumbrados a ver pasar peregrinos y viajeros nómadas desde que los premostrantenses de san Norberto fundaron un monasterio en 1120 para acoger a los peregrinos jacobeos en la ruta de Baiona a Pamplona.

A partir de Elizondo el sendero asciende sin tregua a los montes del Quinto Real. El nombre se remonta a una vieja costumbre de entregar a los reyes y nobles la quinta parte de los recursos forestales y ganaderos de los montes. En los profundos hayedos del Quinto Real aparecen las primeas sensaciones montañeras. La inquietud que trasmiten los horizontes interminables de cerros, montes y sierras, se funde con la serenidad de los paisajes solitarios, abiertos y libres. En el puerto de Urkiaga hay una pequeña construcción donde se puede vivaquear de emergencia, pero no hay posibilidad de conseguir avituallamiento hasta el caserío Sorogain, una casa de turismo rural en el valle del Erro con un horario imprevisible. Por lo tanto, entre Elizondo y Burguete (33 km) hay que llevar a cuestas víveres para una jornada larga y si el clima no es favorable para vivaquear procurar terminar en Burguete, la primera población del Camino de Santiago en Navarra.

La nueva señalización del GR-11 ha cambiado y ahora la Senda Pirenaica no pasa por Roncesvalles ni sube al puerto de Ibañeta. En algunas guías todavía está indicada la ruta por el trazado antiguo, que ahora tiene los postes del GR-12. Las señales rojas y blancas del GR-11 pasan por Orbara y Hiriberri y se dirigen directamente a los bosques de Irati, escalan el panorámico Paso de las Alforjas, en la sierra de Abodi, con una vista magnífica del pico Orhi (2.018 m), el primer dosmil del Pirineo, y completan una etapa fantástica en Ochagavía. El GR-11 se despide de los paisajes navarros por las colinas pastoriles de los valles de Salazar y Roncal, centro de la cultura trashumante en las montañas del Pirineo navarro.

En los Pirineos de Huesca el paisaje es de agua, bosque y roca, pero sobre todo de agua. Agua helada de alma glaciar, inmortal y etérea, modeladora de esculturas pétreas y sorprendentes. Agua de torrente, cristalina y transitoria, sonora, viva y sensual. Agua serena de lago, amable o tenebrosa según jueguen con ella los elementos del medio ambiente. A partir de Zuriza, en el valle de Ansó, entrada del GR-11 en el Pirineo aragonés, hay pocas etapas de la gran travesía pirenaica que no pasen por la orilla de un lago –ibón dicen en el Ato Aragón-, aunque sea una humilde lagunita glaciar sumergida en un paraje remoto de las geografías pirenaicas.

El acogedor llano de Zuriza, con camping y buen refugio de montaña, es también la entrada a la alta montaña pirenaica. La nieve dura y helada es abundante en las vertientes norte de los picos y las umbrías de los valles. Es recomendable llevar piolet de travesía, crampones y bota de suela rígida. Los desniveles aumentan y el rendimiento en distancia es menor. En Zuriza hay que recuperar bien las fuerzas y llenar el macuto de víveres para dos días, porque es habitual pasar la siguiente noche en las cabañas ruinosas del paraje de La Mina. El camping y restaurante de Oza se encuentra a tres cuartos de hora por la pista de acceso. Otra opción es dejar atrás las praderas de La Mina, en la antigua ruta del contrabando entre el valle de Hecho y el Aspe francés, y subir a la llanura de Aguas Tuertas, acampando en alguno de los meandros que forma el río o en un viejo refugio que se encuentra en malas condiciones. En el barranco de Aspe, antes de superar el collado de Causiat, hay que superar un paso delicado de fuerte pendiente que puede presentar hielo o nieve dura.

El jolgorio y las instalaciones de las estaciones de esquí de Candanchú y Astún rompen la magia de los espacios intactos de la alta montaña durante unas horas, hasta que las marcas rojas y blancas del GR-11 entran en Canal Roya y se lanzan en busca de nuevos paisajes alpinos. El estremecedor atractivo de la cara norte del pitón volcánico de Anayet, único resto de primitivas erupciones en el Pirineo junto con el Midi d’Ossau, domina la ascensión por el extraordinario valle glaciar. Al superar el zócalo rocoso que sujeta la plataforma de los ibones del Anayet surge un anfiteatro de agujas de colores rodeando los bellos lagos de montaña, restos del cráter que reventó la cordillera hace millones de años. En el extremo norte emergen las cumbres del Midi, aisladas y provocativas. Los remontes de Formigal en el barranco de Culivillas vuelven a enturbiar la serenidad del paisaje durante el descenso a Sallent de Gállego, punto de partida de una de las etapas más duras del Pirineo aragonés. En el albergue de Sallent se puede cenar caliente y dormir a buen precio.

La larga y dura ascensión al collado de Tebarray, y el delicado paso de la brecha de los Infiernos, se inicia en el pantano de la Sarra y sigue el sendero que remonta el valle de Aguas Limpias hasta el refugio de Respomuso, reformado y ampliado hace una década. Las señales del GR-11 no dejan lugar a dudas, hay que rodear el lago de Respomuso por una zona de pastizales que suelen estar cubiertos de nieve hasta finales de mayo y sube al nicho nival del ibón de Llana Cantal, encajado debajo del pico de Tebarray y la empinada canal que lleva al collado de Tebarray. El paso está a 2.780 metros de altitud.

Al sur se levanta la enorme muralla de los picos de los Infiernos. El Pirineo en todo su esplendor. En el descenso al Balneario de Panticosa aparecen más lagos y cascadas, prados, bosques de árboles centenarios y rocas de formas caprichosas. En las instalaciones del balneario hay refugio, restaurantes y posibilidad de conseguir víveres. La población está formada por varias instalaciones hoteleras, aparcamientos y zonas de paseo. La Senda Pirenaica sale de la estación termal por Casa Belio en dirección a la Fuente de la Belleza. A los pocos minutos aparecen unas curvas cerradas que suben a los ibones de Brazato. Atención a las señales en este tramo, hasta que se supera el collado de Brazato y comienza el descenso por el valle del Ara, al pie de la mole imponente del macizo de Vignemale. En Bujaruelo hay refugio, pradera, paisaje, agua y cultura popular.

Cascadas, lagos, bosques, glaciares vivos, tundras heladas, plantas silvestres y vida salvaje es el sugerente repertorio del valle de Ordesa, un viaje por los ecosistemas más interesantes y valiosos de la naturaleza pirenaica. Una expresión descomunal de los valores biológicos almacenados y transformados durante 70 millones de años de evolución natural de las montañas. Una destacada y única muestra de flora, fauna y geología pirenaica que fue declarada parque nacional en 1918, el mismo año que se declaró también el Parque Nacional de Covadonga, en los Picos de Europa, que fueron los dos primeros parques nacionales españoles, cuarenta años después de que se creara el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, el primero del mundo en tener la máxima categoría de protección.

La Senda Pirenaica desciende por la garganta de Bujaruelo y en el puente de los Navarros toma una vereda tradicional que lleva a la Pradera de Ordesa por el puente de Briet, dedicado al famoso escritor y montañero de principios del siglo XX. De origen francés, Lucien Briet centró la mayor parte de su vida a conocer y divulgar los valores estéticos y naturales de las montañas del Alto Aragón. Descubrió Ordesa en 1891 y a partir de entonces comenzó una labor de recopilación científica, literaria y fotográfica de los macizos de Marboré, Guara, Peña Montañesa y del resto de montañas altoaragonesas que dejó plasmadas en varias publicaciones. La especial atención de Briet a las geografías calizas de Marboré y Monte Perdido reflejan una tradición pirineísta de la época por parte de un grupo notable de científicos y exploradores franceses, como Ramond o Schrader, cuyo trabajo fue una importante aportación al conocimiento general de los Pirineos.

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido encuadra espléndidos valles de montaña, formados en la época glaciar de la orogénesis alpina de comienzos del Terciario. De los antiguos glaciares de Ordesa, maestros indiscutibles de la morfología del terreno, quedan restos visibles en el glaciar de Monte Perdido, con 70 metros de espesor y 15 de avance al año; y el glaciar de Ramond, con 700 metros de longitud. El tramo entre los collados de Arrablo y Añisclo es muy peligroso con nieve o hielo. Una variante del sendero desciende por el barranco de la Fuent Blanca, una de las cascadas más bellas del Pirineo, al cañón de Añisclo y remonta una sucesión de gradas geológicas y resaltes rocosos hasta el doble collado de Añisclo. En el descenso a Pineta hay que seguir las marcas del GR-11 sin tomar atajos ni variantes.

El valle de Bielsa es una transición en el camino de las cumbres principales de la cordillera pirenaica. La interminable pista de Urdiceto sube al GR-11 al paso de los Caballos, mirador de un buen repertorio de tresmiles, y desciende al valle de Gistaín por las bordas de Licierte y Es Plans. En ambos parajes hay refugio libre en buenas condiciones. Sin embargo, el mejor final de etapa es el refugio de Viadós, con servicio de comidas en verano y los fines de semana. En otro momento hay que llevar a cuestas la cena. El edificio ocupa la cima de una colina sobre el paraje de las granjas de Viadós, entre los macizos del Bachimala y Posets.

La montaña pirenaica muestra su carácter más bravo y enérgico, especialmente en el paso de Agnes Cruces, un barranco donde confluyen varios torrentes, y la travesía del bonito collado de Gistaín, dividido por una pequeña cota. En el paso sur se emprende el descenso al refugio de Estós, uno de los refugios emblemáticos del Pirineo. El lugar forma parte de la historia del pirineismo clásico junto a los montañeros que han dibujado con pasión y sacrificio las líneas deportivas que decoran los espolones, diedros y aristas de las grandes cimas. El último hito de la Senda Pirenaica en las montañas del Pirineo aragonés es el macizo de los Montes Malditos, con las Maladetas y el Aneto, el techo de la cordillera con 3.404 metros de altitud. Las cimas intocables se quedan a la izquierda de la ruta, que atraviesa el collado de Ballibierna y baja al Noguera Ribagorzana y el puente de Salenques por el lago de Anglios.

En los espléndidos hayedos de la entrada sur del túnel de Viella comienza la subida al estany de Rius, umbral del Parque Nacional de Aigüestortes i Sant Maurici. Las geografías del parque acogen la zona de Pirineos con mayor densidad de lagos de montaña, llamados estanys en Cataluña. En total hay 272, gran parte represados artificialmente por las industrias hidroeléctricas para aumentar su capacidad o comunicados por el subsuelo mediante canales de trasvase y tuberías de presión. El mayor complejo hidráulico del parque y de toda la cordillera pirenaica se puede ver en la cuenca alta de Vall Fosca, en los alrededores del embalse de Sallente y el rosario de lagos que forman las fuentes del río Famisell, entre los que se encuentra el estany de Colomina y sus compañeros acuáticos los lagos de Mar y Frescau, paso de la variante de la Senda Pirenaica GR-11.20.

Los bosques, lagos y montañas de Aigüestortes i Sant Maurici dibujan uno de los escenarios más hermosos de los paisajes alpinos de Cataluña. En plena cordillera axial pirenaica, sembrado de frondosos bosques de abetos y pino negro, regado de bellos espejos azules, acribillado de agujas de granito y circos glaciares, el parque nacional es el resultado de la contundente orogénesis que comenzó hace unos 50 millones de años y su posterior transformación mediante los procesos erosivos de la alta montaña. El solitario valle de Montcasau, el circo de Colomers o el estany de Sant Maurci, espejo de las elegantes agujas de Els Encantats, son algunos de los fascinantes parajes por donde deambula la Senda Pirenaica en la reserva natural. En esta etapa hay que intentar salir del parque nacional y bajar a Espot para recuperar víveres y cenar caliente.

El Pirineo nuestra su cara más atrevida y poderosa. En cada etapa los desniveles se miden en miles de metros. A estas alturas del trekking el cuerpo debe estar plenamente adaptado al duro ritmo de la travesía. En La Guingueta comienza otra de las etapas inolvidables por la belleza de los paisajes y la dureza del territorio. El aspecto positivo son las visitas a Estaon, Tavascan y Àreu en cada final de etapa, tres poblaciones con buenos servicios y extraordinarios conjuntos urbanos, de pizarra negra y cuarcitas relucientes.

El GR-11 surca los bosques de abetos, hayas y abedules de la Vall Ferrera y se despide de los tresmiles pirenaicos en el macizo de la Pica d’Estats, entrando en Andorra por el sobrecogedor collado de la Portella de Baiau. La travesía andorrana por Arinsal, Ordino y Escaldes es un encuentro con la vida mundana, un buen momento para reactivar el organismo y la motivación con caprichos y degustaciones en los abundantes comercios, bares y pastelerías.

La Cerdanya es una depresión alargada que se recorre en tres etapas apacibles que culminan en Puigcerdà, otro buen lugar para reponer provisiones y darse caprichos antes de afrontar uno de los tramos más duros de la Senda Pirenaica. Hasta Planotes es un entretenido rompepiernas por los montes que marcan la frontera geográfica entre Francia y España. A partir de Queralbs hay que ajustarse bien las cintas del macuto porque comienza la etapa más agreste y elevada del Pirineo catalán, superando la cota de los 2.800 metros en el collado de Carançà, paso legendario donde el poeta Jacinto Verdaguer sitúa la batalla entre el caudillo moro Gedhur y el conde Guifré. En Setcases los desniveles vuelven a ser humanos, los collados asequibles y los bosques de robles y álamos.

El viaje hasta La Jonquera es un tobogán interminable de cerros, montes y campiñas. Por el camino se ven castillos, pueblos románticos, bosques soleados, campos de hierba y se suben “cerros” que superan escasamente los mil metros de altitud, un desnivel insignificante después de vencer a todos los colosos del Pirineo. Abundan las poblaciones dispersas, dedicadas a las labores agrícolas y ganaderas. La vida rural en la masía aporta dinamismo y frescura al ambiente campesino. El clima es mediterráneo. La proximidad del mar se nota en la luz, el calor, los cultivos y el arbolado de los bosques. La cordillera va quedando atrás, lejana y conquistada. La llanura del Alt Empordà despliega sus cuadritos de colores hasta la bahía de Rosas y la Costa Brava. La Senda Pirenaica, fiel a su estilo de gran ruta montañera  no nos deja pisar el mar hasta el final. Aunque pasa por el puerto de Llançà prefiere alejarse de la costa y subir al cenobio de Sant Pere de Rodes, de estilo románico lombardo. En El Port de la Selva de nuevo se baja a la cota 0 pero todavía hay que recorrer la reserva natural del cabo de Creus, el primer parque natural marítimo-terrestre de Catalauña, disfrutando de sus extraordinarios ambientes litorales y rincones secretos, como la cala Tanabra, donde será difícil no quitarse las botas antes de culminar el gran desafío en el confín más oriental de la península Ibérica.

comentarios
  1. Mojones dice:

    Podéis ver fotos de mojones de la frontera de los Pirineos en:
    http://www.mojonesdelospirineos.com
    Saludos

  2. Lkdjkas dice:

    Gracias

    Hay varios montes o macizos que se consideran como el más al oeste del Pirineo (el primero desde el Océano Atlántico). De oeste a este (de la costa al interior) tenemos: Jaizquíbel (Jaizkibel), Peñas de Aya (Aiako Harria; macizo cuya cima más alta es Erroilbide), Xoldoko Gaina (Xoldokogaina) y Larrún (Larrun). El único que toca el mar y, como se ha indicado, más hacia América es Jaizkibel.

    El monte más oriental parece ser el Puig de Cervera o el Puig dels Bufadors (este último sobre el Cabo de Creus -Cap de Creus-).

  3. Yeises dice:

    Gracias

    Hace bastantes años colocaron 602 mojones, hitos o pilonas en la pirenaica frontera entre España y Francia:
    El más occidental, número 1, está en Txapitelako Harria (o Txapitelako arria o Chapitelaco-arria o Chapitelaco-eguia), cerca del puente de Endarlatsa (o Endarlatza o Endarlaza).
    El más oriental, número 602, junto al Puig de Cervera, se localiza en la Cova Foradada (o Coba-foradada o coba foradada), junto a la Punta de l’Ocell.

    Fuentes y más información:
    http://www.ub.edu/gehc/pdf/Deslinde.pdf
    http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/69919/04.JCS_4de5.pdf?sequence=4
    http://es.wikipedia.org/wiki/Frontera_entre_Espa%C3%B1a_y_Francia
    http://www.barrabes.com/tienda/p-30337/ed.-el-mundo-pirineos-en-busca-hitos-fronterizos
    http://www.diariovasco.com/v/20101205/tolosa-goierri/montaneros-mojones-20101205.html
    http://www.ingeba.org/klasikoa/geografi/mug101/m001009.htm
    http://www.lahaine.org/index.php?p=61125&lhsd=3
    http://www.euskomedia.org/aunamendi/53912#2
    http://www.euskomedia.org/galeria/A_23580
    http://www.euskomedia.org/aunamendi/132746
    http://www.mendikat.net/monte.php?numero=983
    http://www.mendikat.net/monte.php?numero=1432es

    Estaría bien que alguien colgara fotos de estos mojones, especialmente del número 1 (las enlazadas son en blanco y negro y no se ve bien el hito en ellas) y del 602 (no parece haber ninguna en la WWW: hace falta barca y meterse en una cueva … A ver quién se anima).

  4. Manu dice:

    El jueves salgo de Higuer con dos amigos. Esperemos acabarla!!

    • Mucho ánimo, pasión, suerte y sobre todo a disfrutar, los Pirineos son magníficos en verano para viajar por las montañas. Y este año el paisaje es especial por las “marchitas” de nieve que todavía quedan en las cumbres y los ventisqueros.

  5. sr.Isas dice:

    Menudo paseito…..

    • Kapi dice:

      En el mundo del senderismo también hay Endurance y machacas que no pueden parar de andar mientras tengan una montaña delante.

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